Hoy la cosa va de guitarras, en concreto: la Randy Rhoads de Jackson. Este modelo recibe su nombre del virtuoso guitarrista del mismo nombre, célebre por tocar con Ozzy Osbourne en la década de los ochenta y por su estrambótica muerte ( un avión se estrelló encima de él ).
La silueta y forma de esta guitarra goza de cierta popularidad en el mundillo, por su forma de flecha y bordes asimétricos puntiagudos. Analizándola desde un punto de vista meramente funcional, nos encontramos con dos importantes errores de diseño que comentamos a continuación. Como siempre, la eterna lucha entre la estética y la funcionalidad.
El primero, viene a la hora de tocar de pie. Dada la forma del cuerpo y la manera en la que se distribuye el peso la guitarra se inclina con el clavijero apuntando hacia el suelo al menor movimiento, por lo que hay que sujetarla con las manos en todo momento. Otras guitarras de corte mas tradicional mantienen su posición mientras cuelgan de la correa en perfecto equilibrio, permitiendo mayor movilidad al músico.
El segundo viene a la hora de tocar sentado ( visto lo visto uno puede pensar que no hay manera de tocar con este bicho ). Como vemos en la foto más abajo, el conector jack queda justamente a la altura del muslo del músico, y lo peor es que esa es la única postura que permite tocar con la guitarra sentado sin que ésta balancee.
Tenemos aquí un claro ejemplo de fallo de diseño en la frontera de ejecución, en la efectividad. Ese conector simplemente no debe estar ahí.
La solución consistiría en colocar la entrada en otro lugar donde estorbe menos, como ilustra la siguiente imagen:

