
Éste es mi móvil. Rectifico, era mi móvil, me lo robaron. Y en parte me alegro de ello.
El interfecto respondía al nombre de Nokia 2670, y era uno de esos modelos denominados móviles concha. Disponía de dos pantallas, una interior y otra exterior que te mostraba la fecha y la hora además de notificarte acerca de los nuevos mensajes y llamadas perdidas.
Pero no tenía ningún botón en el exterior. ¿Minimalismo? ¿Cuestión de aerodinámica? No, error de diseño.
Analicemos mas profundamente la utilidad de una pantalla exterior en este tipo de móviles. ¿Cual es su función? Mirarla sin tener que abrir el móvil. ¿Cual es el problema? Que solo se enciende cuando acabas de cerrarlo una vez lo has abierto. Si no queremos abrir y cerrar el trasto, lo que tenemos es una pantalla que no podemos ver nunca: o bien por falta de luz, o por los reflejos que provoca la misma.
Para intentar solucionar el problema, los ingenieros de Nokia en un momento de brillantez, incluyeron en las opciones del móvil una opción que hace que la pantalla del móvil se encienda periódicamente. Lógicamente, ésto no arregla nada. El usuario quiere mirar la pantalla cuando a él le apetece, no cuando al móvil le da la gana.
Alguien puede pensar que no hay ningún botón en la parte exterior para evitar pulsaciones accidentales, evitando así que se encienda la pantalla y ahorrando de esta manera batería. Comparemos esto ahora con la solución de Nokia: que se encienda cada 5 minutos inevitablemente VS puede que se encienda alguna vez.
Nos encontramos ante un error de diseño en la frontera de ejecución, en la comodidad. La ausencia de botones en la parte exterior provoca un sobre esfuerzo a la hora de intentar ver algo en la pantalla. Un gesto fácil y sencillo que sería sacar el movil del bolsillo y pulsar el botón utilizando una sola mano se convierte en un baile de manos sólo para mirar la hora.
Como contra ejemplo sirve cualquier móvil de tipo concha que tenga algún botón en la parte exterior.
